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Andrés Somarriba: Un cantautor vetado en Nicaragua y exiliado por decir la verdad


Por: Redacción Intertextual/ contacto@intertextualcr.com

Andrés Francisco Somarriba Palma, tiene 31 años, nació y creció en Managua, desde muy pequeño demostró habilidades en la música, aprendió a tocar guitarra y se aventuró con el tiempo a componer canciones de carácter social y otros géneros, además es egresado de la carrera de comunicación y periodismo.


La energía y amor por Nicaragua de este joven artista capitalino, se descubre en 20 minutos de platica y un recorrido sorprendente en YouTube y redes sociales al verlo cantar en sus videos. Tiene una personalidad alegre, muy positiva, es apasionado con lo que hace y por lo tanto muy comprometido con sus convicciones. La vida le ha presentado diversos retos; sin embargo, se le facilita seguir adelante porque todo está relacionado, con su expresión artística y su resistencia de seguir adelante.


Las raíces fuertes en el rol social de este artista, las heredó de su padre y madre, se desarrolló en un ambiente entre pinturas, artesanías y derechos humanos. Incluso menciona “Yo soy compositor y cantautor, si canto canciones que no son mías son de mi papá… Mi papá es cantautor y escritor por ahí saque lo de artista,” enfatiza.


Componer canciones es un oficio nato que ve con respeto, es su forma de comunicar lo que siente, “Componer es una forma positiva de poder transmitir lo que uno piensa y de soltar muchas cosas que a veces nos aquejan…” También le encanta conectar con la gente y con otros músicos “porque se aprende de gente talentosa”, añade.

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Ser artista nicaragüense es como pertenecer a una hermandad. La o el cantante, humorista, poeta, comparte escenario con otros grupos y resulta genial ver ese compañerismo. Entre ellas y ellos se acuerpan, motivan, aprenden y evolucionan.


Andrés estuvo en dos grupos antes de ser fundador y coproductor The Camels, fundada en el año 2014 por un grupo de estudiantes universitarios “una banda que ya no está activa, pero tuvo mucho auge en Nicaragua, en su momento”. Algunas de las canciones de The Camels son: Arrullo Libertad, A donde Vaya, Fugaz. Canciones que pueden encontrar en https://www.youtube.com/c/ThecamelsReggaeBand


La canción que más le gusta a Somarriba de su autoría es Arrullo Libertad, “una canción que entre todo lo negativo del momento que la hice, es esperanzador” dice sobre la letra que, a veces se le ha dificultado cantar, comenta “se me hace un nudo en la garganta, de hecho, a veces hemos tenido que parar porque no se puede estar con ese torozón en la garganta, es una sensación que viene desde la boca del estómago dan ganas de querer llorar y uno se tiene que detener.” De hecho, escribir para Andrés sus canciones muchas veces es cuando los sentimientos están a flor de piel y es ahí donde ha logrado sacar lo mejor de su repertorio.

The Camels tocaba en sus inicios reggae urbano, pero con el tiempo se fue diversificando hasta tocar canciones de contenido social a raíz de la crisis sociopolítica con más fuerza a partir el año 2018. Con algunas mezclas entre Reggae y Rock.


El Rock es considerado para Somarriba más que un género musical. Lo atractivo del Rock es que el mensaje puede ser subversivo, una de las características que forman parte de la personalidad del artista. “Soy insurrecto por que realmente yo creo que podemos lograr un mundo y un país que haya justicia social; yo considero que no hay justicia social por eso hago mensajes con crítica a los poderosos.”


Ser artista en Nicaragua, exilio y fortaleza


Los artistas nicaragüenses que han trasmitido mensajes contra el sistema se ubicaron automáticamente, en un escenario de riesgo. Ser artista es símbolo también de resistencia en este país, “donde no se respetan los derechos humanos”, han denunciado organizaciones de derechos humanos.


Para el vocalista y compositor de, “Arrullo Libertad”, lo más complicado de la crisis sociopolítica en Nicaragua fue el cierre de los espacios para poder tocar. “A mí y a mi banda más o menos hace dos años se nos cerraron los espacios, porque tenemos mensajes bastantes fuertes, es decir decimos la verdad, eso es algo que no le gusta al presidente.”


La adrenalina antes de salir a tocar, cantar, recibir los aplausos; por ahora es solo un bello recuerdo para muchos artistas pinoleros en su país. “Quedamos vetados de todos los bares, eso fue difícil. Yo venía de estar en escenarios grandes y el hecho de no poder expresarme de esa manera es bien difícil”, cuenta Andrés. Sin embargo, comprendió que en Nicaragua hacer concierto era una forma de normalizar la situación. Y que los impuestos del consumidor en sus conciertos iban para los aparatos represivos del Estado, añade.

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Entre las reflexiones del artista, seguramente entre noches de desvelos e incertidumbre, piensa que como músico hizo lo correcto, “el hecho que me vetaran era porque estaba haciendo algo bueno y el hecho de estar en el exilio es por que hice algo bueno (…) De eso se trata el arte, significa que se debe estar del lado del pueblo y del lado de la justicia social, de la humanidad, porque el arte es amor.”


Nicaragua esta sumida en mucha tristeza, las oportunidades de democracia se ven abismalmente largas, no han liberado a las más de 190 personas presas políticas, por más denuncias que se hagan. La represión del gobierno Ortega Murillo cada vez se recrudece más, esta represión ha tocado al gremio artístico directamente. Lo más reciente fue despatriar a los productores Salvador Espinoza y Xóchilt Tapia quienes tenían doble nacionalidad, expulsaron a los músicos extranjeros Leonardo Canales de Costa Rica y Emilia Arienti de procedencia italiana, arrestaron el músico y vocalista de la banda Monroy & Surmenage de José Monroy, está desterrado. Otro caso fue la prohibición de entrada al país del músico Carlos Luis Mejía integrante de La Cuneta Son Machín, hijo del cantautor Carlos Mejía Godoy quien se encuentra también en el exilio.


Esos eventos fueron la gota que derramó el vaso, Andrés se sintió en riesgo, esto lo llevó al exilio forzado, además que ya había tenido episodios de robo de sus instrumentos musicales y amenazas para que dejara de cantar sus denuncias contra el sistema.

El exilio al inicio fue difícil, pero estar fuera de su país, lo ha fortalecido, encontrarse con amistades y artista con los que se están acuerpando, “eso es algo que nos mantiene unidos y nos hace crecer como artistas” dice animado.


Dejar su hogar, la familia, la sazón de una comida caliente hecha por su madrecita, sus cuadernos donde anotó borradores de canciones, los lugares favoritos, pensar en su perrita Brochita son motivo de pensamientos nostálgicos, porque los extraña. No obstante, el joven afirma que ha sido positivo este exilio al saber que su familia está más tranquila, igual que él y esta creciendo como persona, afirma.


“Entre todo lo negativo que puede ser salir del país por la situación sociopolítica de Nicaragua, lo positivo es que estoy creciendo como persona, teniendo experiencias que seguramente voy a reproducir en canciones. Yo por ejemplo hablo en mis canciones de las cosas que me pasan y las cosas que veo a mi alrededor.” también añade, “me siento tranquilo duermo bien, mi semblante es diferente al que tenía allá (Nicaragua).”

La mayor preocupación que tiene a diario es, “buscar como comer, pagar el alquiler” porque al salir de Nicaragua se liberó de la preocupación, “que me maten, que me torturen, o que me echen preso. Por eso para mi es positivo estar aquí estoy alegre y sigo haciendo lo que me gusta,” dice en medio de una sonrisa que denota regocijo.

El país centroamericano Costa Rica que le abrió sus puertas, ya le otorgó su carnet de solicitante de refugio que lo habilita para trabajar de forma regular.

Ya ha participado en toques, lo anima que hay mucha gente nicaragüense por tanto los conciertos tienen un público 100% nica. Le gusta que Costa Rica hay mucho talento y hay apoyo a la cultura. “Nuestra música le agrada a los ticos. Que los Ticos canten y disfruten nuestra música a mí me encanta”, manifiesta Somarriba.


Resiliencia es resistir


“Ahora puedo sonreír, en Nicaragua estaba muy colérico, estaba prácticamente aislado y me sentía bastante solo; cuando me vengo aquí logré ser resiliente y seguir resistiendo porque estoy sonriendo porque estoy cantando, porque estoy haciendo lo que me gusta.” Para este nicaragüense cantar es su mayor motivación y el exilio le da la oportunidad de seguir alzando su voz por Nicaragua, asegura “tengo la libertad de poder hacerlo de una u otra manera mediante la canción con mensajes de subversión, yo no me he resignado, sigo resistiendo.”

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Mas allá de lo económico para Andrés ser artista le satisface el poder crear canciones , hacer algo positivo por la sociedad y sentirse bien con el mismo “Cuando estaba en Nicaragua y no tenía ningún toque yo hacía arte callejero sobrevivía con eso y no me faltaba nada, ahora estoy aquí tocando, haciendo lo que me gusta y no me falta nada , no soy más pudiente no ando el montón de dinero; pero si tengo mi conciencia tranquila, tengo el estomago lleno, creo que eso es lo más importante.”


Este talentoso nicaragüense, guarda el deseo de unidad en Nicaragua para que se logre hacer presión a la dictadura de Ortega Murillo, resiente saber que quienes lo han intentado en su momento, ahora son presos políticos.


Existe el anhelo de un retorno seguro de todas las personas exiliadas. El artista sin pensarlo dos veces agarraría su mochila de ilusiones de regreso a Nicaragua, dice que lo primero que haría es “Recorrer esas calles que fueron convulsionadas en el año 2018, y fueron testigas del pueblo levantado en medio de la represión.” Como artista se le ocurre poder producir conciertos en todos esos lugres históricos para honrar la sangre derramada de inocentes y la lucha que resistió hasta el final, como en Monimbó y en la Iglesia Divina Misericordia.


Mientras tanto, en Costa Rica, junto a otros artistas, “seguiremos alzando la voz por Nicaragua con la música” concluyó el artista desde su exilio.