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Condenan en segundo juicio a sacerdote aun cuando la testigo negó los hechos


Por Redacción central/ contacto@intertextualcr.com


La jueza orteguista Ana Xóchitl Fonseca del Juzgado de Distrito Especializado en Violencia de Granada, sentenció el miércoles a 2 años y 8 meses de cárcel al sacerdote Manuel Salvador García Rodríguez de 57 años, por los delitos de violencia psicológica y física en perjuicio de Martha Candelaria Rivas Hernández.


El párroco de la iglesia Jesús de Nazareno de la ciudad de Nandaime, del departamento de Granada fue declarado culpable de ambos delitos, en un cuestionado proceso judicial en el que ni siquiera existió denuncia en contra del sacerdote de parte de la supuesta víctima de 44 años.


Pero en medio de las irregularidades del proceso, la juez lo declaró culpable y lo condenó a un año y 4 meses por el delito de violencia psicológica y a la vez le impuso una pena similar por violencia física, para totalizar 2 años y 8 meses de cárcel.


De acuerdo con la sentencia, el sacerdote cumplirá la condena en el Sistema Penitenciario de Granada, provisionalmente hasta el 8 de febrero del 2025.


Los hechos por lo que el sacerdote fue sentenciado por la jueza Ana Xóchitl Fonseca, ocurrieron según la fiscal a las 10:30 de la noche del pasado 30 de mayo en la iglesia Jesús de Nazareno conocida también como El Calvario.


Esa noche la supuesta víctima, quien habita en el municipio de Diriá, perteneciente al departamento de Granada, llegó a visitar al sacerdote en compañía de sus dos hijos: un niño de once años y su hija de 15 de iniciales E.N. S.R.


La fiscalía además señaló en el juicio que ella era pareja sentimental del sacerdote desde el 2021 y que al ingresar a la casa cural, ambos estuvieron ingiriendo licor y que aproximadamente a las 10:30 de la noche empezaron a discutir.


Dicha discusión surgió cuando ella revisó el celular del sacerdote y encontró unos mensajes que le había enviado una mujer, pero el párroco le respondió que estaba mal interpretando las cosas que era una amiga quien le había enviado los mensajes y en tono molesto le dijo que no tenía derecho a revisar su celular.


Luego el sacerdote se dirigió a abrir el portón principal de la iglesia y ella se fue detrás de él y al acercársele, el párroco le expresó “a eso fue que viniste a arruinar el momento” y seguidamente la golpeó en el rostro con la mano izquierda, en la cual portaba el candado que quitó del portón.


Sin embargo en un anticipo de pruebas realizado el 17 de junio, Rivas negó rotundamente la versión de la fiscalía y explicó que el golpe que recibió en el rostro fue accidental y a la vez aclaró que entre ella y el sacerdote no existía ninguna relación de pareja, pero que eran amigos desde el 2019, cuando lo conoció como vicario de la iglesia de Diriá.


La mujer detalló en esa ocasión que el golpe lo recibió de manera accidental cuando ella estaba detrás del sacerdote en el preciso instante en el que él se disponía abrir el portón.


Explicó que al quitar el candado y levantar la mano hacia tras, el párroco le pegó en el rostro sin ninguna intención de agredirla, ya que no sabía que ella estaba a sus espaldas y que por eso ella no presentó denuncia en su contra.


A la vez explicó que al verse la sangre que emanaba de su rostro, llamó a su hija y que esta del susto salió a pedir ayuda a unos vagos que estaban frente a la iglesia, quienes comenzaron a ofender al sacerdote y a tratar de ingresar al templo.


Dijo que por eso fue que el sacerdote posteriormente salió con un machete para evitar que ingresaran a la iglesia. En el anticipo de pruebas la hija de la supuesta víctima también aclaró que el golpe fue accidental y dejó entrever que el caso se prestó a una confusión, cuando ella salió a pedir ayuda a los vagos, que según ella estaban frente a la iglesia.


Para poder enjuiciar al sacerdote, la justicia orteguista tuvo que recurrir al ex esposo de Rivas, identificado como Humberto José Sánchez López de 44 años quien se encargó de presentar la denuncia aduciendo que la vida de sus dos hijos estuvo en peligro cuando el sacerdote salió a realizar amenazas con un machete.


Sin embargo en el juicio se conoció que Sánchez y Rivas, se divorciaron desde hace 3 años, por el maltrato que él le daba. A la vez su hija confesó en una valoración psicológica presentada en juicio que tenía 4 meses de no ver a su padre y que tampoco tenía confianza con él.


Pero la judicial no dio credibilidad a las declaraciones de la víctima ni de su hija y prefirió acreditar la acusación presentada por el ex esposo, la valoración de la psiquíatra del Instituto de Medicina Legal de Managua, Violeta Cárdenas Calero, quien explicó en juicio que existía la posibilidad de que la víctima se retractara por tratarse de una violencia intrafamiliar y que el acusado en este caso era el sacerdote.


La fiscalía a la vez, presentó como testigo a la teniente de la policía Gabriela Suyen Urbina, quien refirió haber recibido la denuncia del ex esposo de Rivas a las 9:30 de la mañana del 2 de junio.


También afirmó que en la primera entrevista que realizó a la supuesta víctima, esta relató supuestamente que desde el 2021 tenía una relación de pareja con el sacerdote y que la noche del 30 de mayo la golpeó, pero que no le dijo que fue accidental.

Sin embargo el abogado defensor alegó que la supuesta entrevista que se le realizó inicialmente a la víctima, ni siquiera se incorporó en el juicio.


Cabe destacar que en el primer juicio el párroco fue sentenciado el pasado 21 de junio a 2 años de prisión y 200 días multas por el juez local de Nandaime Jaime Aguilar, quien lo declaró culpable por supuesto delito amenaza con armas en perjuicio de Manuel Alfredo López Torrez, Cristian David Torrez Romero, Kevin José Espinoza Rueda, Léster Javier Chavarría Miranda y Derek Santiago Rueda, que eran quienes se encontraban la noche del 30 de mayo frente a la iglesia, insultando al sacerdote.


Por este mismo incidente la supuesta víctima del sacerdote también permanece en prisión por haber negado los hechos narrados por la fiscalía y hoy enfrentará un juicio por falso testimonio.