top of page
Sin título-3-02.png

La lucha de la comunidad LGTBIQ+ de Nicaragua también es forzada al exilio


contacto@intertextualcr.com

En el marco del día internacional de la Homofobia, Transfobia y Bifobia, el Colectivo de Derecho Humanos Nicaragua Nunca Mas, abordó con expertos el tema: “Causas del exilio forzado: ataques a la diversidad sexual nicaragüense.”


Victoria Obando mujer trans, excarcelada política, se encuentra exiliada en un país centroamericano, menciona que este tipo de conversatorios es importante para abordar la realidad actual que se vive en Nicaragua, en especial énfasis de las personas de la diversidad sexual que siguen batallando por igualdad de derechos, respecto y aceptación social.

La excarcelada política en 2019 fue galardonada con el Premio Tulipán, otorgado por la Embajada de los Países Bajos, por su desempeño siendo activista de derechos humanos. Ella rememora que su situación dentro de Nicaragua como activista defensora de derechos humanos, se tornó imposible, explica, “no ha sido fácil ser una mujer transgénero, en el campo sociopolítica se batalla contra la sociedad machista, contra la violencia social, el estigma y la discriminación”, un rechazo que se vive en todos lados inclusive mayormente en las familias.


Obando siendo activista de derechos humanos tuvo que enfrentarse, “con una dictadura a una persecución política y esto ha sido agotador”, menciona.

Ante tanto sufrimiento, hasta el exilio forzado para resguardar su vida, después de haber vivido represión, miedo y cárcel, manifiesta que hay un costo mayor en la vida y son: “los traumas carceleros, ”que experimenta en la actualidad. Mostró su ojo y dijo “mi ojo derecho tiene sangre por la tensión de estar desplazada por defender derechos humanos y ser transgénero, son situaciones que nos toca vivir a las personas de la diversidad sexual por el derecho al reconocimiento de la identidad de género y vamos a vivir peores consecuencias, inclusive hasta la muerte”, aseguró Obando.


Victoria resalta que su desplazo al lugar donde ahora se encuentra fue por su seguridad. “Yo no me voy de mi país, me desplazan; me obligan a irme por que no quiero volver a experimentar lo que es la cárcel, no quiero volver a experimentar lo que es una patrulla de policías fuera de la casa, en asedio y que no te deja salir a realizar actividades cotidianas como un ser humano normal.”


Para la expresa política ver que otras compatriotas se desplazan a otros países le es un proceso muy traumático, “ser testigo de que como se siguen desplazando en mayores cantidades los nicaragüenses, son graves afectaciones que nos llegan al corazón y nos hacen sentirnos impotentes”, al punto de enfermar de la presión y otras afectaciones en salud.


Natalia Caro, coordinadora del programa de Espacios seguros del Centro por los Derechos Sociales del Migrante CENDEROS, explica que el programa que están desarrollando de seguimiento psicosocial, han atendido a personas que durante el desplazamiento forzado sobreviviente de violencia sexual basada en género y otras situaciones de riesgo, “son personas solicitantes de refugio que en su país sufrieron de persecución, asedio y procesos traumáticos que los forzó a salir del país y dejar todo lo que tenían”.


Estas personas cuando salen de sus países buscan seguridad internacional. Con el programa Espacios Seguros procuran, “un proceso de fortalecimiento psicosocial y la ruta a acceso a derechos.”


Añade Caro, que además de dar acompañamiento y escuchar los traumas de las personas exiliadas, también conviven con ellas para dar seguimiento a sus cambios positivos, “también escuchamos cómo han salido adelante cómo han resistido, cómo han sido las técnicas y herramientas de cuido que les permitió seguir en su camino”.


Detalla en el panel la coordinadora del programa de senderos que entre las afectaciones que han presentados las personas LGTBIQ+ durante el desplazamiento, es cambiar su identidad para evitar mayor riesgo “han llegado a un punto que se han identificado chicas trans que cambian su vestimenta su identidad su forma de expresarse hacia la indicada por el sistema para pode salir adelante, para poder migran de una forma menos insegura, esto les genera mucha impotencia porque violenta sus derecho a decidir a su identidad y autonomía.”


Por otro lado, también se ha identificado personas LGTBIQ+ bastante jóvenes entre 20 a 30 años que ya padecen de enfermedades crónicas. “Esto también le va afectando a mediano y corto plazo en su calidad de vida”.


El desplazamiento forzado ha afectado de forma psicológica o psiquiatra, a personas de la comunidad LGTBIQ+ “empiezan padecer de trastornos psiquiátricos, delirios, esquizofrenia hay algún componente genético; sin embargo, el desplazamiento forzado se ha venido estudiando que el desplazamiento forzado es un detonante” asevera Caro.


Intertextual se comunicó con Dámaso Jussette Vargas chica Trans miembro de la Mesa Nacional LGTBIQ+ Nicaragua y de las Articulaciones de Movimientos Sociales, ella menciona que la violencia que existe contra las personas LGTBIQ+ radica en la existencia de cumplir un rol o mandato social del ser hombres o mujeres “Cuando naces hombres naces con ciertos privilegios y cuando te declaras homosexual renuncias a ellos; si te declaras una personas trans renuncias a ser hombre y la violencia es mucha más devastadora.” Añade “cuando sos mujer naces con mandatos específicos, vivir para un hombre, ser procreadora, cuando te declaras lesbiana terminas renunciando y rechazando estas órdenes patriarcales del sistema.” Por lo tanto “las violencias están sujetas a estas necesidades del sistema” expone.


Según el Observatorio de Violaciones a los Derechos Humanos de Las Personas LGTBIQ+ en Nicaragua, el año 2021 cerró con un total de 70 casos violentos contra la comunidad LGTBIQ+ y en el primer trimestre de enero a marzo 2022, ya han sido documentados 13 casos que incluye un crimen de odio perpetrado contra un nicaragüense en el país vecino Costa Rica por ser de la comunidad diversa.


Vargas señala que en “Nicaragua no hay Estado de Derecho” y que el trabajo de defender derechos se vuelve obligatorio y riesgoso “si defendemos derechos estamos contra el Estado, porque el Estado es abusivo, y no podemos hacerlo públicamente, por que corremos peligro de cárcel y otras agresiones.”


No queda más que seguir en pie de lucha, pero hay una exigencia para defender derechos humanos y es sobrevivir finaliza diciendo Vargas. “Defender derechos humanos es un objetivo de nuestras vidas, no podemos dejar de hacerlo, pero es complicado dentro de Nicaragua, seguimos estableciendo estas redes de contacto y acompañado a las personas, pero hemos tenido que aprender a hacerlo de otra manera que parezca que estamos en silencio porque la supervivencia es primordial.”

bottom of page