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Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad: "a mayor conocimiento mayor empatía"


Por: Redacción Intertextual/ contacto@intertextualcr.com

Si su niña o niño, es distraído, presenta problemas con los hábitos de estudio, le cuesta escribir, es inquieto, es problemático, se levanta de su asiento y se sale de clases, tiene problemas para seguir instrucciones, podría ser una persona con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y necesita recibir atención especializada.


Cada 13 de julio se conmemora el Día Mundial del TDAH, uno de los trastornos más comunes de la infancia, que afecta a nivel mundial 1 de cada 10 niños o jóvenes en edad escolar.


Intertextual nos sumanos a la campaña mundial de concientización de este trastorno neurológico cognitivo para que juntos aprendamos a ser más empáticos con las personas que tienen este diagnóstico. Para conocer sobre este tema hablamos con la mamá de un niño con TDAH y una especialista en atención temprana.


Esta mamá que prefirió omitiéramos su nombre tiene un niño de seis años con TDAH, es originaria de Boaco, comentó a Intertextual que, su niño además de tener TDH leve también tiene dislalia un trastorno que provoca dificultad del habla, esto en los primeros años de vida del niño provocaba señalamientos de la familia.


“La familia nos decía que era un haragán, porque no quiere hablar. Venían los señalamientos por la misma ignorancia del tema tanto de mi familia como de uno porque no conocíamos” (…) Yo miraba que había algo, pero no sabía que era.”

Sin embargo, lo que más sorprendió a la madre de este pequeño eran algunas características de su personalidad “es un niño super activo… No termina de hacer una cosa y quería hacer otra a la vez.”


También fue observando que, su hijo pequeño tenía dificultades de concentración por medio de juegos “intentaba jugar Monopolio con él y se le dificultaba mucho aprender a usarlo (…) No lograba que él me prestará la atención para concentrarse en un juego donde tenía que durar mucho tiempo.” Otra cosa que llamaba la atención de esta madre eran los constantes cambios de humor, señala.

Llegó el momento de entrar a la escuela y el primer y segundo nivel no tuvo problemas, pero en tercer nivel hubo cambios en el aprendizaje “tuvimos dificultades”.

El no poder hablar fluidamente por su trastorno de dislalia, esta madre cree que su hijo sufrió algún tipo de Bullying en clases. “Probablemente en la escuela hubo Bullying, digo probablemente porque en si yo no lo vi. Pero mi hijo no quería ir a la escuela (…) Tuve 15 días que yo le mandaba a la fuerza.” La oposición era acompañada de frustraciones que las expresaba llorando y oponiéndose hasta de levantarse de su cama “cosa que él siempre iba con alegría” puntualiza.


Tener un hijo o hija con TDAH, para papá y mamá puede provocar tristeza y miedo que no se pueden evitar y es comprensible; pero esta mamá no se dio por vencida, su testimonio además del aprendizaje la llevó al encuentro de personas que la han guiado en este camino.

“Gracias a Dios nos puso ángeles y a la profesora Kei (especialista en atención temprana) a quién le platiqué el caso de mi hijo, desde que le iba platicando ya me iba diciendo que era lo que el niño probablemente tenía, pero que necesitábamos un diagnóstico con un neurólogo y realizar un encefalograma para descartar cualquier lesión o problemas en su cerebro. Ella lo valoró, y me le da clases de reforzamientos y terapias”, nos comentó la madre.

Ese apoyo fue recibido desde antes de tener un diagnóstico por el neurólogo, y ha tenido mucho éxito Oficialmente el menor tiene el diagnosticado “TDAH y dislalia”.

El pediatra al que acudía en su municipio era una persona de edad avanzada “chapado a la antigua” descalificó al niño con adjetivos como “haragán” y le aconsejó a la madre “repetir, repetir y corregir” hasta que cumpliera a cabalidad con las imposiciones. Ella vivió momento de frustración, y nos es para menos. Cuando las personas desconocen las causas de algunos comportamientos de otras; lo que piensan es que la madre es la causante y que todo se trata de una mala educación. Pero este no es el caso.

La asistencia de la especialista en educación, le ha permitido conocer más sobre los trastornos de su hijo y la motiva a seguir aprendiendo. “A raíz de ver el proceso que tengo con mi hijo me he interesado mucho en aprender, he estado asistiendo a los talleres y complementó con todo lo que me ayuda Kei que me ha dado también la luz para poder guiar a mi hijo con las terapias y sus clases de reforzamiento.”


El niño ha avanzado mucho y esta madre que antes no encontraba respuestas a la condición de su hijo ahora se está preparando, absorbiendo toda información que aporte para darle acompañamiento “he tomado la decisión de estudiar la maestría en docencia en método investigativo para poder abordar más los casos de DIS.” (DIS: se trata de alteraciones específicas del lenguaje y del aprendizaje que no son pasajeras, estas requieren de un tratamiento y de un acompañamiento adecuado).


No tengan miedo


“No tengan miedo en buscar ayuda, divulguemos a aprendamos más para salir de la ignorancia y aprender estos temas de las condiciones diferentes o trastornos de desarrollo” aconseja esta mamá.


Indica que lo primero que padres y madres deben hacer es buscar ayuda, llevar al niño o niña al neurólogo para su diagnóstico; seguir el procedimiento adecuado, porque puede ayudarles en el avance en los estudios y socializar con las demás personas.


Quienes sospechan que sus hijos tienen algún trastorno por su comportamiento “no deben tener miedo a la respuesta, es importante estar confiados en que, el primer medico por excelencia es nuestro señor Jesucristo y que él es quien va a ayudarnos a guiar a nuestros hijos”, finaliza diciendo esta mamá.


Por su parte la profeKei como le dicen sus alumnitos, especialista en atención temprana, explica a InterTextual que una niña o niño puede tener en ocasiones solo el déficit de atención y no hiperactividad, y que, para precisar el diagnóstico hay parámetros establecidos en una prueba que se le aplica tanto a padres, tutores y maestros de los menores.


Las personas con TDAH muestran un patrón persistente de falta de atención o hiperactividad, son impulsivos entre otras síntomas visibles de personalidad, esto interfiere en su funcionalidad y desarrollo, la aclaración al respecto es que existe “una polarización de sus neurotransmisores que es lo que provocan que ellos segreguen más, neurotransmisor como por ejemplo la adrenalina o la oxitocina y segregan menos Melatonina que es la que ayuda a dormir y los otros son lo que les permite estar feliz.”


Para poder controlar los síntomas clínicos de TDAH se requiere de medicación acompañada de terapias.

Como se incluyen a niñas y niñas con TDAH en las escuelas


Para que un niño con TDAH u otros trastornos pueda integrarse a la escuela lo ideal sería presentar los diagnósticos médicos. En Nicaragua, no existen escuelas totalmente inclusivas donde la docencia este capacitada para atender casos de niños con trastornos como el TDHA.


La profeKei que se dedica a trabajar con estos niñas y niños que necesitan educación especializada, menciona que su método es “enseñarles lo mismo que a los demás de una forma lúdica reduciendo los tiempos que los niños tengan que estar sentados haciendo las tareas por demasiado tiempo porque no trabajan.”


La especialista refiere que, en Nicaragua, actualmente están en un proceso de aprendizaje con respectos los distintos trastornos neurológicos, con el objetivo de “aprender, entender y comprender qué son estos trastornos cognitivos para que podamos tener socialmente una empatía hacia estas personas, niñas, niños y adultos. Estamos en un proceso de aprendizaje,” asevera.


El Ministerio de Educación (MINED), están trabajando la educación inclusiva y el uso exclusivo de Braille y lenguaje en señas con personas no videntes y personas mudas. Sin embargo, carece de formación para para tratar e identificar los síntomas y características de la niñez con condición cognitiva como el TDAH.


Los alumnos con TDAH pueden experimentar en las escuelas dificultades académicas, esto puede provocar retrasos significativos, aun teniendo una capacidad de inteligencia normal. Que la docencia reconozca estas dificultades en el salón de clases habrá de favorecer que se dé a cada alumno una respuesta educativa ajustada a las necesidades en las diferentes etapas educativas.


Hace falta Empatía


Sentirse aceptado y pertenecer a un grupo es una necesidad básica en los seres humanos. Las relaciones sociales conforman uno de los pilares más importantes para el desarrollo personal y emocional en los niños, por tanto hace falta mucha empatía, asegura la profeKei “un niño o niña con TDHA necesita la empatía de nosotros como adultos, es necesaria la comprensión y disminuir los niveles de ignorancia, porque como no es mi caso no me interesa y por eso no aprendo.” añade que “entre mayor conocimiento hay mayor empatía”.


Por desconocimiento y falta de empatía se puede llegar a lastimar a un amigo o familiar que tiene un hijo con esa condición y causar frustración en vez de ayudar.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia del TDAH con o sin hiperactividad se estima en alrededor del 5 al 10 por ciento de todos los niños. Cuando se presenta en un adulto se le llama Trastorno de Déficit en la Atención Residual y de presenta en el 40 por ciento de los adultos que fueron diagnosticados de niños, con lo que la incidencia de los adultos ronda el 3 por ciento de la población mundial.


El TDAH, es un trastorno que, si se no trata adecuadamente, puede derivar en otros problemas como baja autoestima, depresión, ansiedad o fracaso escolar.

El conocimiento, la comprensión y el apoyo del entorno, son vitales para que las niñas y niños con TDAH tengan una vida plena. En la familia y el colegio deben trabajar juntos y colaborar para favorecer al desarrollo personal y académico de esta niñez que serán los adultos de mañana.