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Violencia y estigmatización hacia las trabajadoras sexuales


“Vivimos en una sociedad que prevalece la doble moral, hay un estigma… Hay una culpabilización hacia las mujeres que realizan el trabajo sexual,” argumenta la feminista María Teresa Blandón.

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Este 17 de diciembre se conmemora del día internacional contra la violencia hacia las trabajadoras sexuales. Desde el 2003 se conmemora esta fecha en recuerdo de las 71 víctimas del asesino serial Gary Ridgway conocido como el "El Asesino de Green River". Además, es una oportunidad para visibilizar los maltratos y violencias que sufren las trabajadoras sexuales al ejercer su trabajo.


Ridgway, justifico los crímenes diciendo que pretendía “purificar" a la sociedad. En el juicio fue encontrado culpable de matar a 49 mujeres, posteriormente confesó haber matado a 71.

En una cadena radial que realizó el Programa Onda Local, María Teresa Blandón, feminista y experta de defensa de derechos humanos, hablo acerca de la estigmatización que sufren las mujeres trabajadoras sexuales, según la defensora “vivimos en una sociedad que prevalece la doble moral hay un estigma, hay una sanción, hay culpabilización hacia las mujeres que realizan el trabajo sexual”.


No solo en Nicaragua en todas partes del mundo las trabajadoras sexuales son vistas como indecentes, con falta de moral, esto origina una variedad de prejuicios hacia ellas y también a cerca de la sexualidad y del placer, “son las trabajadoras sexuales las que cargan con ese estigma, aunque son los hombres en la mayoría de los casos los que se benefician con el servicio que ofrecen las trabajadoras sexuales”, manifiesta Blandón.

A Teresa Blandón en su entrevista le pareció pertinente aclarar la diferencia de trabajadora sexual y explotación sexual, según explica “cuando se habla del trabajo sexual es del que realizan mujeres adultas que están facultades para tomar sus propias decisiones a como se quieren ganar la vida” estas mujeres ofrecen un servicio y es consensuado con el cliente para obtener una remuneración. En cambio, otra cosa es la explotación sexual, “esto es un delito, que está penado por la ley y que tiene como sus principales víctimas a las niñas y adolescentes también hay niños”. Los explotadores sexuales suelen ser redes de hombre y mujeres que secuestran a menores de edad. Esto es un problema gravísimo en Americe Latina y principalmente en Mesoamérica. En Nicaragua el gobierno no ha hecho nada para desarticular estas redes, dice la feminista.


En Nicaragua no hay un censo actualizado, se calcula que hay alrededor de 20mil trabajadores sexuales, estas están en las ciudades, en el campo, algunas son estudiantes, otras tienen otros tipos de trabajos, el trabajo sexual es usado para completar gastos. En su mayoría son mujeres que tienen hijos, muchas veces se encargan de mantener al resto de sus familias y aportan mucho a la sobrevivencia de las familias.


"Están las que no se identifican a sí mismas como trabajadoras sexuales y están las que sí lo hacen, pero no pueden dar la cara en público, porque sus familiares y amigos no saben en qué trabajan", le dice a BBC Mundo una trabajadora sexual de 51 años.


"Y luego estamos nosotras, que sí damos la cara", agrega María Elena Dávila, presidenta de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales Girasoles, una organización fundada en noviembre de 2007 que ya cuenta con más de 2.300 integrantes.


Según se lee en la página Web de esta organización estas mujeres se Juntaron para enfrentar y buscar alternativas a los graves abusos y a la violación de los derechos humanos que diariamente sufren las trabajadoras sexuales por parte de diferentes instituciones y de la sociedad en general”.

Comentan “Hemos generado grandes avances en la lucha contra el estigma y la discriminación y en el camino a la sindicalización. Hoy estamos adscriptas a la Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia, posibilitando una alianza con otros sectores en defensa de nuestros derechos laborales. Incidimos también en cuestiones de salud, integrando incluso la Comisión Intersectorial Nacional de VIH”.


En Nicaragua no se penaliza el trabajo sexual, en los países centroamericanos no existen leyes especificas para proteger los derechos de las trabajadoras sexuales, por que no se reconoce el trabajo sexual como un trabajo.


Si la historia fuera diferente y el trabajo de estas mujeres fuera reconocido, argumenta la feminista, habría que establecer los salarios, de cuáles serían las tarifas; se tendría que definir los derechos y obligaciones de quien ofrece el servicio y también de los usuarios, y hasta regular los locales donde se alquilan habitaciones para ofrecer servicios sexuales.


En medio de todo el estigma y discriminación, las crisis en Nicaragua actualmente las trabajadoras sexuales están más en desventajas. “No hay esfuerzo en materia de salud sexual y reproductiva para las trabajadoras sexuales y mucho menos protegerlas de la violencia machista, no lo hacen con ningún sector de mujeres mucho menos con las trabajadoras sexuales”, asevera Blandón.

En todo Centroamérica hay miles de mujeres que están sobreviviendo del trabajo sexual, es su único medio de sobrevivencia, porque no hay empleos y si hay son sumamente precarios

El 17 de diciembre se ha visto como un día de homenaje para las 71 víctimas del "El Asesino de Green River," pero con el tiempo ha cambiado su razón de ser con el propósito de darles voz a todas las trabajadoras sexuales que sufren todo tipo de maltratos y abusos, ejerciendo su trabajo.


Estas mujeres que ejercen este trabajo, también son seres humanos, que tienen derechos, que deben respetarse. En realidad, este día no se trata de debatir posturas, sino de luchar por la igualdad ante la ley y gozar de un entorno tolerante.


Este 17 de diciembre, Intertextual les invitamos a decirle ¡No! a la violencia de género que viven las mujeres trabajadoras sexuales, ellas son parte de tú comunidad.
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